San Juan de Aznalfarache se echó a las calles para recibir con orgullo y emoción al Simpecado de la Hermandad del Rocío, que volvía a casa tras nueve días de intenso y emotivo camino.

Entre vivas, palmas y sones rocieros, vecinos y vecinas acompañaron a nuestros romeros por su regreso.
Rostros cansados, sí, pero llenos de alegría por todo lo vivido: el Quema, Villamanrique, la Presentación, los bautizos, la salida, el regreso… cada momento cargado de fe y emoción.
El Coro de la Hermandad sonaba en cada paso, custodiados por la Policía Nacional, nuestra Policía Local y Protección Civil, que velaron por la seguridad durante todo el recorrido.
Más de un centenar de sanjuaneros pudieron vivir también la magia de la Presentación en El Rocío, gracias a los autobuses gratuitos organizados por el Ayuntamiento.
Calles como Ávila, Santander, Burgos, Avenida de Mairena y Payán Garrido se llenaron de aplausos, pétalos y sentimiento.
Hasta que, al fin, el Simpecado llegó a su parroquia, dejando atrás la carreta y dejando en los corazones el anhelo de un nuevo Pentecostés.
¡Gracias, Hermandad del Rocío de San Juan, por llevar el nombre de nuestro pueblo allá donde el corazón peregrino llama!