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El parque de Valparaíso permanecerá cerrado desde el viernes 17 al lunes 20 por trabajos de fumigación

cartel cierre valparaíso

El parque de Valparaíso permanecerá cerrado desde el viernes 17 al lunes 20 por trabajos de fumigación

#Ciudadanía #Medio Ambiente 16/01/2025

La delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache está realizando en estas fechas tareas de fumigación con el objetivo de evitar la extensión de plagas del insectos, como es el caso de las orugas. Las tareas se realizarán en todas las zonas de la localidad en las que pueden anidar estos animales. El viernes 17 de enero se va a cerrar el parque de Valparaíso para realizar los trabajos de fumigación durante el fin de semana. El lunes 20 de enero está prevista la reapertura de este parque. La mayor parte de las orugas que aparecen en la localidad pertenecen a las llamadas orugas de los prados, que son inofensivas.

cartel diferencias orugas

Como cada año, entre finales de enero y principios de febrero, comienzan a aparecen en parques y jardines y en sus zonas aledañas orugas comunes, propias del clima mediterráneo, que causan alarma entre la población por su enorme parecido con la oruga procesionaria, si bien la procesionaria se crían en los pinos y puede provocar problemas para la salud de las personas e incluso para las mascotas.

Por el contrario,el tipo de oruga que aparezca con más frecuencia es la llamda oruga de los prados (Ocnogyna baetica). Se trata de un insecto nativo de la región mediterránea y totalmente inofensivo, si bien, es recomendable evitar el contacto con ellas sin protección.

En cualquier caso, desde la delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento se inicia una campaña de fumigación en las zonas verdes del municipio y las aledañas, para controlar la proliferación de estas orugas. En esta campaña, se enmarca la actuación prevista durante los días 17, 18 y 19 de enero en el parque de Valparaíso.

Diferencias entre ambas:

Oruga de los Prados

La oruga Ocnogyna baetica, conocida comúnmente como oruga lagarta peluda u oruga de los prados, es una especie inocua. Tiene una función medioambiental importante puesto que es base alimentaria en el periodo invernal para la población ornitológica de Sevilla. Sus larvas son de los pocos alimentos puntuales disponibles para la fauna ornitológica de ciudad en época de frío. Además, se trata de un endemismo de Andalucía occidental característico de nuestra tierra y, por tanto, una especie que se debe preservar.

Para protegerse durante sus primeras etapas de desarrollo, esas larvas generan una especie de ‘tela de araña’ en los suelos de áreas herbáceas, de las que se van alimentando. Cuando crecen, salen de esta ‘telaraña’ y, por tanto, se pueden apreciar ya como orugas. Posteriormente, forman su crisálida (capullo) bajo la tierra, pasan en ella el verano y eclosionan como mariposa en otoño, iniciándose de nuevo el ciclo reproductor.

No es perjudicial ni para el hombre ni para los animales. Su apariencia peluda, sin embargo, hace que se confunda con la oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), pero son especies completamente distintas.

Oruga procesionaria

Su nombre cinetífico es THAUMETOPOEA PITYOCAMPA. La oruga procesionaria es una plaga específica de pinos y otras coníferas y tan sólo donde existe este tipo de arboleda puede criarse y reproducirse. Las hembras ponen los huevos en las acículas u hojas coníferas durante los meses de julio y agosto. Un mes después nacen las larvas, que desarrollan pelos urticantes y crean su bolsón (parece también una tela de araña),  Al final del invierno, las orugas comienzan a bajar en fila, una detrás de otra, (de ahí su nombre común de procesionarias) por el tronco del pino para buscar el lugar donde enterrarse y crisalidar. Esto ocurre de febrero a junio, justo el periodo en el que hay que extremar la precaución.

El mayor peligro que origina la oruga procesionaria del pino está motivado porque sus pelos  contienen una toxina denominada Thaumatopina, que se desprenden como mecanismo de defensa y pueden causar urticarias a las personas y animales domésticos. En el caso de los animales domésticos, el contacto con órganos sensibles (nariz, lengua) puede incluso provocar necrosis en los mismos, y en caso de ingesta, incluso la muerte.